
Estuve casi brillante haciendo la maleta y me traje al viaje un par de chanclas de las que regalan en los spa. No pesan, son de goma negra, y parece que se alteran poco.
Han sido la salvación para las duchas indias, esas en las que el cuarto de baño no tiene principio ni fin, existe siempre un cubo de agua con otro dentro, y una pequeña manguera de la que sale agua a chorro para asearse sálvese la parte correspondiente.
Las chanclas han resultado ser arma compartida imprescindible para no matarnos al circular por los cuartos de baño, que se empapan de arriba abajo, dado que la ingeniería, la arquitectura de interiores, o el cuidado por las cosas, aquí aún no tiene el merecido respeto.
A ellos creo que les importa poco. Como andan descalzos los pies se agarran firmemente al paramento y no resbalan.
Teniendo en cuenta que aquí todo merece el más sagrado de los respetos, las chanclas se me han antojado elemento de devoción, pero les he cogido miedo.
Me dio por pensar en su reencarnación futura, y he creído que la cosa se me podría volver en contra si decido conservarlas en gracia después del uso. Una posible reencarnación en un ser superior después de haber prestado los servicios correspondientes, me arruinarían la vida, porque si por ejemplo se reencarnan en Manolo's, ¿qué hago yo con tacones por La India?
Je,je,je, .....la reencarnacion la realizarían (las chanclas) dependiendo de las acciones buenas o malas que hayan realizado y las tuyas al parecer se tienen ganado su cielo (desde el spa a las calles de India el cambio es tremendo) solo desearles que su "samsara" no sea largo .....
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