
COJONES. Siento la grosería, pero es la verdad. Resulta casi insufrible ver en todo momento el manoseo de las partes ingratas, sin reparo alguno.
Ahora, el gobierno indio pide que no haga pis en la calle. Da lo mismo. Todos a lo suyo, que es ponerse frente a la tapia y darle alivio a la vejiga. Las mujeres desconozco qué hacen, pero imagino que poco más o menos lo mismo.
Esa escena de andarse rascando el policía mientras te indica en qué dirección has de encaminarte, el del dependiente que saca telas del estante con una mano, mientras con la otra comprueba que sus cositas siguen ahí; el del taxista que con una mano te da el cambio y con la otra cuenta o mide lo que le arrastra; el camarero que se frota con fruición; el ciclista del rickshaw que parece que no tiene bastante con el roce del sillín; el santón que con una mano se toca la frente y con la otra la entrepierna... en fin, que todo tiene como remate el manoseo de sus partes.
Lo peor es el descaro. No hay intimidad, ni les importa nada que mires, que estés delante o que hablen contigo. Parece que el picor, escozor, dolores, frescores, incontinencia o lo que sea que pasa por entre los pliegues del cuerpo masculino es algo de dominio público.
No hay nada fuera de la visión ajena. Todo ocurre en la calle, y hasta las ratas se dejan fotografiar sin miedo.
Ah!, eso sí. El que no se manosea escupe en el rincón. En fin, el glamour de La India, un poco embarrado.
Mañana saldrá el sol, al otro lado de la nube de polución que no nos deja ver el sol.
Día feliz!
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