lunes, 10 de octubre de 2011

EL TAJ MAHALL


No me voy a escapar sin volver a visitarlo, pero ahora todo se ha transformado en un horror de burocracia asociada a la ley del papanatismo universal: si tú miras, yo miro lo mismo, pero ninguno de los dos sabemos qué es lo que estamos viendo.
El Taj Mahall, esa maravilla universal, permanece incólume a pesar de los millones de visitantes que recibe al año. Señorial, impetuoso, solitario, hermoso, cautivador... se me agotan los adjetivos y todo me parece poco. Podría colgar una fotografía impactante, pero nunca hace honor a la contemplación de esa maravilla, que nunca cambia.
Los visitantes se adentran en sus tripas como si fueran hormigas. Le da lo mismo. Soban sus paredes, intentan llevarse las piedras semipreciosas que pueblan los lienzos de mármol para dejar que la luz se adentre en la oscuridad de la tumba, pero le da lo mismo: ahí sigue.

1 comentario:

  1. Que preciosa la foto.... Estais estupendas, el itio marvilloso, que suerte... Que disfrute. inma

    ResponderEliminar